21/10/2021

Cómo detectar fugas de aire comprimido

Herramientas, máquinas, robots, sistemas de corte por láser, sistemas de manipulación de productos, …, todos ellos pueden funcionar gracias a un compresor y al empleo de la energía neumática. En un entorno industrial, saber cómo detectar fugas de aire comprimido es una de las claves para mejorar la eficiencia energética de las instalaciones, evitando sobrecostes innecesarios y contribuyendo a alcanzar unas altas cotas de productividad.

La importancia del aire comprimido en la industria

La energía neumática es fiable, segura y está muy extendida en el sector industrial. Ocupa el cuarto lugar en el ranking por detrás del agua, la electricidad y el gas. En España, actualmente el 90% de las industrias utilizan aire comprimido en alguna de las partes de sus procesos productivos y supone una media del 20% de su consumo energético.

Todos estos datos demuestran la enorme importancia que tiene cuidar todos los equipos y elementos relacionados con la producción del aire comprimido. Tanto los compresores, como todos los accesorios (secadores, filtros, purgadores, etc.) incluidos en las salas de compresores, junto con la red general de aire comprimido y el resto de conducciones, deben estar correctamente diseñados y encontrarse en buenas condiciones para poder aprovechar al máximo toda la energía generada y obtener la máxima eficiencia.

Si una de las tendencias en el mundo moderno que nos rodea es saber cómo mejorar la eficiencia energética, entonces, ¿por qué no realizar las acciones necesarias para tener un correcto mantenimiento en las instalaciones de aire comprimido?

El tener una instalación de aire comprimido mal mantenida y con fugas es provocar pérdidas económicas innecesarias, ya que se desperdicia una gran cantidad de energía en forma de aire comprimido generado. Por eso, cada día que pasa, son muchas las empresas que toman especial conciencia de esta problemática y aplican soluciones para que sus instalaciones neumáticas se encuentren en perfecto estado de funcionamiento aplicando rigurosos planes de prevención y mantenimiento.

 

Costes asociados a las fugas de aire

Podemos afirmar que una fuga de aire comprimido a 6 bar(g) de tan solo 3 mm equivale al aire producido por un compresor de 4 kW, que puede suponer un coste anual superior a 3.000 €. Al mismo tiempo, un mantenimiento deficiente de una instalación neumática puede suponer también como mínimo un desperdicio del 20% de la energía neumática generada.

Cómo detectar fugas de aire comprimido

Cómo podemos detectar las fugas de aire comprimido

La sospecha de que tenemos pérdidas de aire comprimido por la existencia de fugas en nuestro sistema se crea habitualmente cuando comprobamos un consumo mayor de aire comprimido no justificado, y por tanto, un mayor gasto de energía eléctrica. O bien, cuando se detectan errores de funcionamiento en la maquinaria de producción por la falta de caudal o presión del sistema. Hay varias formas de saber cómo detectar fugas de aire comprimido, estas son las más habituales:

  • Escuchar el sonido: es un método poco preciso y que depende de la percepción auditiva del técnico, por lo que solo sirve para detectar grandes fugas en ambientes más o menos silenciosos.
  • Por ultrasonidos: es la forma más efectiva y profesional que existe para la detección de fugas de aire comprimido. Un detector por ultrasonidos lleva incorporado un sensor acústico que registra las fluctuaciones en las ondas e identifica su ubicación y envergadura. Es el método más rápido y sencillo que hay. Las empresas especializadas en aire comprimido, como GRUP AIR, Para tener una mayor eficiencia a la hora de saber cómo detectar las fugas de aire comprimido, lo mejor es conocer dónde suelen producirse.

Las fugas de aire comprimido suelen manifestarse en los siguientes puntos:

  • En los elementos de unión, como pueden ser las juntas de mangueras y tuberías.
  • En los diferentes tipos de filtros, así como en los lubricadores y reguladores.
  • En los enchufes rápidos, en su conexión roscada en las tomas.
  • En las diferentes válvulas, dentro de la propia maquinaria.
  • Y por supuesto, también en las herramientas o en las instalaciones defectuosas.